lunes, 11 de abril de 2016

Tema 6: Contextos y fases de la orientación

ACTIVIDAD 1: Elige la fase que te parezca indispensable en el proceso de orientación y explica por qué. Busca en los blogs de tus compañeros a quienes hayan seleccionado otra fase distinta a la tuya.

Entendiendo la orientación como un proceso, los orientadores deben seguir unas fases que hay que tener en cuenta para intentar lograr la máxima efectividad en orientación.  Estas fases deben observarse en la planificación, en el desarrollo y en la evaluación de la acción de orientación.


Resumen de las fases de intervención:

Planificación
Es necesario organizar y sistematizar de manera adecuada la acción tutorial y la orientación.
Desarrollo
Al término de la planificación de la acción orientadora es preciso realizar una serie de dinámicas, sistemáticas y coordinadas, para convertir el proyecto planificado en realizaciones prácticas, es decir, conseguir los objetivos que se habían planteado en la fase de planificación para cada una de las áreas y ámbitos específicos de intervención.
Evaluación
Es un proceso que nos permite regular las acciones orientadoras desde antes de planificarlas y nos proporciona información sobre el sujeto o sujetos de la intervención y las características de éstas. También noss permite actuar, suministrándonos información para posibles mejoras, a lo largo del desarrollo de las intervenciones. Al final nos posibilita realizar un balance global, una valoración de los resultados obtenidos.

Desde mi punto de vista la fase más indispensable es la de desarrollo. Es cierto que es imprescindible que el programa de orientación esté integrado en la programación general del centro y que se haga una evaluación de las necesidades y del contexto para que sea una intervención adecuada. Pero, para que el programa sea eficaz en todos sus aspectos es imprescindible la colaboración y contribución de todos los implicados en la acción orientadora: tutores, orientadores, padres, instituciones.

De los comentarios en clases, sabemos que las familias tienden a ser poco colaborativas y por ello pienso que las intervenciones pueden llegar a no ser completas. Pongo un ejemplo para una mejor compresión: si un alumno en clase tiene malos comportamientos, como por ejemplo gritar, tirar las sillas. Si inicias una intervención con ese niño para que tenga un mejor comportamiento en el aula, pero los padres en casa actúan igual, tirando las sillas cada vez que se enfadan, tú no puedes hacerle entender por qué eso está mal si él observa que sus padres lo hacen y les funciona para conseguir lo que desean. Por ello es imprescindible una colaboración de todos los implicados en la acción orientadora. Al igual que es necesario llegar a un acuerdo entre los profesores, por ejemplo: si en la intervención se decide que cuando el niño tenga esos comportamientos en vez de expulsarle fuera del aula, que es lo que quiere para no hacer nada, se decide ponerle otros tipos de actividades para que no interrumpa y se comporte, es necesario que todos los profesores actúen así. Pero, el mayor reto de esta fase, desde mi punto de vista, es hacer que los destinatarios de la intervención se enganchen a ella, hacerle ver que es necesario modificar su comportamiento en el caso del ejemplo.

Por estas razones, si no contamos con la colaboración de los implicados en la acción orientadora, todo será más difícil. Además, para que se logre la colaboración es necesario que la intervención sea conocida y aprobada por la comunidad educativa.

Del mismo modo, considero que es la fase de mayor importancia porque, la planificación de una intervención (pensar en qué se va a hacer, que sería mejor, etc) es más sencilla de plantear, ya que partimos de las necesidades que tiene el alumnado y el centro. Pero, a la hora de llevarlo a cabo, tienes que enganchar a los alumnos, contar con los recursos necesarios para poder llevarlo a cabo, disponer de lugares físicos si se necesita, hacer que todo el profesorado colabore en esa iniciativa y que ayuden a ponerla en marcha. En la planificación teórica de la intervención se escapan algunos detalles, los cuales detectas a la hora de ponerlo en marcha, y pueden hacer que no todo transcurra como se preveía.

Además de todo lo expuesto, en la fase de desarrollo se menciona que la orientación debe afrontarse como un proceso que se desarrolla de forma sistemática a lo largo de toda la escolaridad. Esto también es muy importante ya que, una intervención no es efectiva si solo se ejerce la orientación como una acción puntual y esto es muy complicado de llevar a cabo.

Hay compañeras que consideran como imprescindibles otras fases de intervención, como por ejemplo Victoria Carmona (http://psicorientacionescolar.blogspot.com.es/). Ella considera que la fase más importante es la de evaluación. En su opinión, la evaluación de necesidades debe de realizarse antes de la planificación de la intervención y a medida que se va desarrollando, para ver su eficacia y modificarla en caso de que no la tenga. También resalta la importancia de una evaluación final para ver la eficacia de la intervención.

La compañera Lourdes Toscano (http://bloglourdestoscano.blogspot.com.es/) ha destacado como fase indispensable la planificación. Considera que una buena planificación es necesaria para poder llevar acabo las dos siguientes fases (desarrollo y evaluación). Además la considera la más importante porque para ella el orden y planificación es fundamental en todo.

He decidido comentar las dos entradas de las compañeras para tener una opinión de cada una de las fases de la intervención.
Como conclusión decir que en mi opinión todas las fases son necesarias, pero como bien he justificado anteriormente, selecciono la de desarrollo. Respecto a los argumentos de mis compañeras, estoy de acuerdo con ellas, pero sigo viendo más difícil la de desarrollo, especialmente porque creo que lo más complicado es hacer que la intervención sea aceptada por los destinatarios y estos participen en ella.

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